No hay explicaciones

No hay explicaciones para dar cuando mi cuerpo es mi campo de batalla, de renuncia, de entrega, de sumisión. Vivo, transpiro, gimo y gozo… Gozo con el dolor de cada penetración salvaje, con el sudor de los cuerpos grandes dominándome, con los latigazos que impactan en mi piel… Vivo con cada tipo que me domina, que me usa… Vivo en los sótanos sexuales clandestinos, en las cámaras de vapor infectadas, en las marchas radicales de reivindicación… Vivo, el VIH no me mata, no lo hará. Vivo, sin explicaciones, no habrá más.


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