Dancing with myself

La mejor danza de las últimas noches ha acontecido sobre mis sábanas sudorosas por la fiebre que emancipa mi cuerpo y lo destina a una no certera estadía en cama lejana, blanca, metálica. Y a pesar que este virus metafórico intente emancipar mi cuerpo, lo retomo, y danzo conmigo mismo, como en un largo, solitario y placentero ejercicio masturbatorio que emancipa mi sexo, mi alma, mi espíritu… Lejos de agujas, sangre y citas para mañana a las 2 de la tarde.


Acerca de esta entrada