Reforma

Camino muy lento por Reforma, como un niño que no desea perder detalle del juguete nuevo. Camino cada vez más lento, y sin darme cuenta termino parado mientras empieza la lluvia. Y lo disfruto. Tanto como disfruto del abrazo y de las rosas que me han regalado esta tarde. Como si no importara nada. Como si pudiera volver a empezar. Como si una especie de energía vital me recorriera nuevamente. Como si esta calle me devolviera la vida perdida, extraviada, olvidada. Y no abro el paraguas.


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