La última
Me cago de miedo. Ese adormecimiento del pie izquierdo avanzó al derecho en diciembre. Y hace unos días inició en la parte posterior de mi cabeza, en especial cuando camino por calles abarrotadas de gente. ¿Será una seña que esos lugares ya no me pertenecen, ya no son para mi?
Por lo menos la lucidez ha regresado. Mis pensamientos no se han hecho lentos. Todo menos mi cerebro… Mi inteligencia, mi lucidez, mis habilidades. Prefiero la muerte digna antes del estado vegetativo.
Don R. me ha devuelto una parte que creía extraviada. Yo convirtiéndome en un referente que desencadena cuestionamiento y acción. Me he sonrojado. Y eso, desde ya, viniendo de él, es mucho.
2008 me ha colmado de emociones desconocidas. La adrenalina de los primeros meses, que me catapultó a la cama y a la conciencia tranquila. La enfermedad y dependencia de los siguientes, cuando conocí los momentos más humillantes de esta infección. El éxito del despegue, de los nuevos espacios, de los nuevos retos… Y el encanto de México. Probablemente allí pase mi otra vida. La ilusión y el encantamiento que me llevaron al norte, que me despertaron con una rosa en Talara, que me emocionan aún hasta las lágrimas… Y los últimos días he conocido la rabia de la decepción.
Un año que no sé cómo cerrar… Porque no lo cierro. Consumo el tiempo, cada instante como si fuera el último. Cada vino, cada cigarrillo, cada noche… Como la última.
Pd. Contra todo pronóstico, la ilusión y el brillo me colman. Pero esta vez de un modo extraño, de un modo nuevo. Quizás del modo único que en mi ser sea auténtico. No a lo opaco… Mi existencia es brillo.
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- Publicado:
- 12.31.08 / 12pm
- Categoria:
- convivencia

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