La intimidad no es gratuita

Es oficial. 2008 puede ser recordado oficialmente como el año de las emociones… De esas que dan vida, que consumen, que dan alas. De esas que nos remiten a los bosques lejanos, al mar, al cielo… O a algún rincón que aún no conocemos.

Recuerdo las noches en el malecón, el sabor a tabaco en mis labios… Cuánta frescura. ¿Es la misma que siento hoy? Ya no hay tabaco, solo la esperanza de esa América grande y libre… Toda Latinamérica junta, grande y libre. Y todas las maricas de Latinoamérica juntas, grandes y libres.

Mi observador interno me está dando señales. Lo sé. Siempre me las ha dado. Por eso esta mañana estoy más seguro que nunca que la única  fidelidad que me vale la pena, la única que no entregaré, es la de mis principios.

He roto el cascarón.


Acerca de esta entrada