(nn)

Camino silente por caminos que ya he andado, sin embargo las cosas siempre son nuevas. La novedad se siente como un manto pesado. Como una obligación incómoda. Como un traje burgués.

Mi silencio me lleva a mí nuevamente. Miro las cicatrices de mi espalda. Miro hacia adentro, y tomo lentamente mis manos. Duele observar, recordar y reapropiarse del cuerpo, de la esencia de la existencia.

Camino silente y siento todo plano.. Porque quizás he achatado todo para protegerme, para hacerme inmune, para hacerme “fuerte”. Sin embargo regreso a la esencia, a los viejos ritos, a los viejos vínculos.

No hay amanecer sin la prolongación ilusoria del cielo rojo. No hay plenitud sin la prolongación del dolor y el placer de la misión cumplida. Aunque duela. Aunque cuestione. Aunque aleje.


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