¿No estará solo en casa de noche?

Su respiración en mi cuello, sus manos en mi cintura,
mi mirada no se encuentra.

Ese sujeto
pequeño
vacío
ansioso…
que se dedicó a vivir por otros.

Ese sujeto
camina
silente.

La droga me mantiene vivo. Me mantiene estable. Me mantiene lúcido. Y a pesar que ya me he acostumbrado a ese adormecimiento que me ataca en medio de los paseos nocturnos con mis amantes de turno, hace dos días he decidido cambiar la estavudina. Tomaré ddI. El ddI del bailarín muerto, probablemente.

Me han dicho que tengo la droga asegurada, que no hay de qué preocuparse.

Mi médico me ha dicho que no hay problema, que estoy bien. Luego ríe.


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